El 25 de agosto de 2025, durante la tercera guerra mundial, fuimos llamados mi compañero de ala, el General Mauricio Orjuela, y yo, el General Johan Herrera, a combatir a cargo del escuadrón de aviones de quinta generación, los F-22 Raptor furtivos (es decir, invisibles ante el radar), contra las fuerzas enemigas armadas con aviones Su-47 Berkut y varios Mig de alguna categoría la cual no recuerdo muy bien. Nos superaban en número, en una proporción de tres a uno, y ellos eran más de 150 aviones enemigos. Las cargas de misiles guiados por radar fueron suficientes para retener el ataque de los Mig, pero los Su-47, debido a su alta tecnología, pudieron distraer a los misiles con desperdicios de aluminio, creando un eco en el radar que causó la confusión de estos y atascando el radar de los mismos usando su súper-potente Scanner Activo (Radar AESA), el cual utiliza una gran cantidad de energía para dañar los circuitos de los radares de muchos aparatos ofensivos como estaciones lanzamisiles en tierra, otros aviones y obviamente, misiles.
La radio interna de mi escuadrón estaba recargada de conversaciones acerca del problema, buscando la manera de podernos deshacer de los Su-47, así es que el General Orjuela y yo tomamos la decisión de utilizar nuestra situación de invisibilidad ante el radar para acercarnos lo suficiente como para lanzar misiles de corto alcance seguidores de calor y con nuestras ametralladoras de munición de 20 mm para lograr acabar con el escuadrón enemigo. Como ellos, nosotros también teníamos un Scanner Activo que nos permitía fundir sus radares, pudiendo así dejarlos “ciegos” ante la inminente amenaza que se les avecinaba. Pero al haber tantas unidades enemigas, tuvimos que llamar a algunos refuerzos aliados, unos cuantos F-35 Lightning II, que es un caza (avión de combate) muy similar al Raptor con grandes habilidades para el combate también, y “armados hasta los dientes” lo que equivalía a tener el armamento necesario como para eliminar los cazas hostiles restantes, y al haber a algunos Berkut sin percepción total de lo que está ocurriendo en el campo de batalla, y sin tener la menor idea acerca de la cercanía de un misil nuestro, no podrían usar sus contramedidas para evadirlo, lo que sería una pérdida inminente e inevitable de estas aeronaves.
F-35 Lightning II
F-35 Lightning II
Mientras tanto, nos estábamos acercando a lo que es materia inexplorada, pues nunca antes se había presentado un combate aéreo con tales características, al tener aviones en casi igualdad de condiciones para las dos partes. Lo que se avecinaba era completamente desconocido… Nosotros estábamos alerta de lo que sucedía en nuestro entorno, cuando de repente empezaron a sonar las alarmas de amenaza de unos misiles seguidores de calor Archer 11 que tienen una computadora interna que hace que el misil distinga entre el calor producido por el motor de un avión a reacción, y contramedidas anti-infrarrojas que son principalmente bengalas; pero nuestro arduo entrenamiento en el tema nos permitió escapar de esta amenaza aunque desafortunadamente perdimos a tres de nuestros compañeros de batalla…
Inmediatamente terminada la amenaza, dirigimos las narices de los aviones hacia nuestros enemigos y lanzamos varios misiles Sidewinder, con detección de calor también; el panorama para los Berkut se tornó a la inversa, pero en este caso ellos tuvieron 15 bajas más. No obstante, no se rindieron y al contrario, siguieron peleando y esta vez con mucha más fuerza, tanto así que pelearon con todo el arsenal mientras que nosotros tratábamos de contrarrestar el ataque. Para hacerlo, teníamos que lograr que cada uno de los Berkut siguiera a un avión distinto con el fin de distraerlos y hacer romper su concentración grupal. Luego de conseguirlo, logramos que los aviones aliados no distractores empezaran a atacar, y como los cazas hostiles estaban distraídos en seguir su objetivo, no se percataron de las múltiples alarmas antimisiles lo que ocasionó la destrucción de varios cazas. De esta manera, logramos que los hostiles restantes renunciaran a su deseo de luchar, haciendo que saliéramos victoriosos de una batalla decisiva para esta avasalladora guerra... Todos los sobrevivientes fuimos condecorados y recibidos con honores en la base militar.
